Aumenta un 80% el éxito de tu presentación

El 80% del éxito de una buena presentación recae en una buena “preparación”.

Porque “preparar” para tener éxito implica anticipar retos y resistencias y encontrar la manera de resolverlos con buenos argumentos. El 20% restante es clave para defenderlos con confianza, en el vivo y en directo.

Puede que tengas capacidad para hablar con mucha seguridad. Habilidad para sorprender a tu audiencia en tiempo real. Capacidad de entretener para que escucharte no sea aburrido. PERO si el relato de tu presentación no resuelve inquietudes, será como unos buenos fuegos artificiales. Te mantienen enganchado, pero cuando terminan sólo queda humo. En realidad, no habrás “preparado” bien tu presentación.

Preparar una presentación no va de ensayar.

La mayoría de profesionales confunden la preparación con el ensayo. Ensayar es clave para ganar seguridad, confianza, control del tiempo y del relato, y para hacer los ajustes necesarios que darán el toque final a tu presentación. Pero el ensayo es el paso final de un proceso. Cuando decimos que el fontanero no ha venido preparado, nos referimos a que no ha venido con las herramientas necesarias para resolver nuestro problema. Cuando un presentador no ha venido preparado es porque no ha sido capaz de aportar luz o solución a nuestras inquietudes.

Preparar una presentación es pensar estratégicamente en un buen mapa argumental, que ponga en valor nuestras ideas y soluciones, y resuelva intrínsecamente las inquietudes de la audiencia.

Y para hacerlo te recomiendo que sigas los siguientes pasos:

  1. Analiza los verdaderos retos de la presentación. Piensa en qué quieres conseguir, qué te lo puede impedir y qué evidencias informativas necesitas para evitarlo.
  2. Crea un mapa argumental. Deja de pensar en información y piensa en argumentos. Organiza tus ideas con una lógica narrativa fácil de seguir y que conduzca a tus grandes conclusiones. Sacrifica información que extiende, pero no aporta. Y haz que tus ideas se conviertan en mensajes memorables.
  3. Rompe patrones para que la presentación no sea predecible y así, encontrar maneras de provocar interés y curiosidad. De principio a fin. Revisa el orden, sustituye explicaciones por historias o haz que tu audiencia se haga nuevas preguntas. Tu misión es evitar que piensen sé lo que me vas a decir, sé por qué me lo vas a decir y sé cómo me lo vas a decir.
  4. Haz que tus ideas tengan también formato visual. Si vas a utilizar diapositivas de apoyo, éste es el momento del proceso en el que debes pensar qué necesito en pantalla, por qué, para qué, en qué formato y cuándo quiero mostrarlo. El momento es éste y no antes.
  5. Ensaya. No quieres oír tu presentación en voz alta por primera vez el mismo día del estreno. Aprovecha el ensayo para visualizar la escena, afianzar el contenido y encontrar ajustes de mejora.
Aumenta el éxito de tu presentación

 

Quizás cuando termines, te des cuenta de que necesitas revisar tus argumentos, o te sobran detalles, o hay diapositivas que te entorpecen el discurso. Preparar una presentación es un proceso iterativo, así que aprovecha que aún no se ha estrenado tu película para seguir editando.

Está en tus manos tener el control del 80% del éxito de tu presentación. ¿De verdad vas a apostar todo al 20%?

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